Un día abrí la puerta de la habitación y me encontré conmigo sentada en el computador escribiendo. Ese sonido de las teclas me hace sentir importante, sobre todo cuando escribo pensando, un poco pausado y con un parpadeo entre cada tecla. Hay veces en que me encuentro escribiendo tan rápido, que siento que tengo mucha plata, y cada tecla presionada deja caer una moneda de diez pesos al suelo, obviamente en cámara lenta, sobre todo cuando la moneda gira hasta quedar quieta en el suelo. Cuando escribo rápido me quedo por mucho tiempo observándome, hasta que me doy vuelta lentamente con cara de perra y me digo alguna pesadez, de esas que se me ocurren cuando voy caminando por la calle y veo a alguna persona hacer algo desagradable.
Me caigo mejor cuando escribo lento, estoy tan despegada de la realidad que nunca me doy cuenta que me estoy observando, entonces miro a mi alrededor, a veces tarareo alguna canción, o me imagino lindas situaciones románticas.
Cuando me doy cuenta que estoy justo atrás de mí, me paro, me miro y sonrío suavemente, como si de repente mi casa se volviera transparente.
Empáñate
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|
La nublada mañana dejaba entrar muy poca luz al baño, el vapor empañaba el pequeño espejo del rincón izquierdo y los pelos se deslizaban lentamente entre las gotas que corrían por las paredes.
Cierra la llave del agua caliente y abre la cortina de la ducha rápidamente. Mientras con su mano derecha toma la toalla, con la izquierda se apoya en la pared para dar una buena pisada sobre la alfombra del baño.
Tira la toalla al suelo y pasa su mano sobre el espejo para quitar el vapor fijado, entonces toma su cepillo de diente y lentamente aprieta el tubo pegajoso para que salga la pasta dental. Mientras se lava la boca con lentitud comienza a buscar en el cajón el encrespador de pestañas.
Cierra la llave del agua caliente y abre la cortina de la ducha rápidamente. Mientras con su mano derecha toma la toalla, con la izquierda se apoya en la pared para dar una buena pisada sobre la alfombra del baño.
Tira la toalla al suelo y pasa su mano sobre el espejo para quitar el vapor fijado, entonces toma su cepillo de diente y lentamente aprieta el tubo pegajoso para que salga la pasta dental. Mientras se lava la boca con lentitud comienza a buscar en el cajón el encrespador de pestañas.
Es nuestro
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|
Me senté a tu lado y te tomé la mano, me miraste y sonreíste. No me había dado cuenta pero mientras apretabas mi mano con fuerza, me estabas intentando acercar para darme un beso.
Encuéstate el cerebro
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|

Pasan su tiempo fabricando realidad, basándose en encuestas güevonas, y botando su dinero para ensuciar el planeta.
Pasan su tiempo escribiendo discursos, de esos que se supone que deberían sonar bonito, criticando al de el lado.
Pasan su tiempo analizándonos, descubriendo las mejores formas de llegar a nosotros, envenenándonos.
Pasan la vida predicando sobre el bienestar social, pero qué saben.
Pasan la vida demostrándonos las verdades del universo ¿realmente lo cree?
Usted cree en todo eso, y también en las teorías que una manga de huevones que no conoce dice que son ciertas, y que ni siquiera puede comprobar porque no lo entiende.
Usted cree en todo eso y en una serie de de hueva’s que al final no tienen mucha importancia.
Usted cree en todo eso y no cree en si mismo. Si cree que existe, puede creer en usted, pero si se le olvido cómo, mejor vaya a hacerse unos huevos revueltos.
DO IT
Las tres formas de hacer huevos revueltos
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|

Comenzó a sonar esa vieja canción, de las que te transportan care’raja al pasado. Fue un error, era justamente lo que él intentaba evitar.
Lo despertó la suave guitarra, y así, despacio, siguió sonando hasta que los reflejos le funcionaron y apagó la vieja radio.
Se acomodo lentamente en la cama y se tapo con la sabana hasta el último pelo que tenía en la cabeza. Apretó sus ojos fuertemente e intento borrar el pasado, pero no funcionó, ya era hora de levantarse y quitarse ese horrible sabor de la boca.
Metió sus pies al mar y se giró para verlo reír, pero no alcanzó a ver nada porque despertó. Entonces comenzó esa sensación maricona, esa güevá que se siente cuando él te dice que todo terminó. Parecía tan real, que para asegurarse de que sólo fuera un sueño, estiro su brazo para encontrarlo, pero parece que no era suficiente. Abrió sus ojos y a su lado no había nada.
Despertó cuando el vomito comenzó a ahogarlo, así que se dio vuelta y lo botó en uno de esos bol de cocina que alguien había dejado en el suelo. Cuando terminó vio que ya había amanecido, así que se metió a la ducha e intento revivir, pero se calló. Dicen que dormir bajo el agua hace bien para la celulitis. ¡Despierta! Baja a la cocina, el tiempo sigue corriendo.
Te estoy esperando
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|
No te diste cuenta. Saliste y corriste hasta aquí. Me buscabas desesperada. Te sentaste y comenzaste a hablar de tal manera que por suerte entendí la mitad de tus palabras, pero llorabas mucho, así que supuse que estabas triste por algo. Logre sentirme conectada a tu tristeza, pero empezaste a reír con tanta fuerza, que el mundo comenzó a volverse primaveral y compasivo, y lo notaste, por eso desapareciste.
No paso mucho tiempo para que volvieras llorando otra vez: aquí estoy, sin entender nada. Sería más fácil si no tuvieras que buscarme.
Alo, realidad? #2
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|

Mientras mi cabeza está de vacaciones, tu te escondes entre razones que no encuentran sentido en nada, ni nadie. Entonces te preguntas que es lo qué pasa con tus manos cuando las acercas a las mías. Y aquí estás otra vez, intentando descifrar que significa mi mirada sobre la tuya.
Vuelves a esconderte, pero está vez te puedo encontrar entre secretos mal guardados y tentaciones poco controlables. Y ahora yo comienzo a cuestionarme, y giro entre excusas con poca capacidad de almacenamiento.
Nos damos la espalda y creemos haber olvidado la curiosidad de saber que sabor tiene un beso cuando se olvidan las dudas. Pero nos creemos invencibles, y nos convencemos de la claridad y firmeza de nuestras decisiones, las que, al momento de recordar, se vuelven exageradamente frágiles.
Nos volvemos a cuestionar y, una vez más, nos encontramos mientras mi interior comienza a temblar con tanta fuerza, que mi imaginación se vuelve más capaz de dibujarte sobre la realidad.
No tiene sentido
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|
Comienzas, llegas, te vas sin sorpresa.
Vuelves entre dudas, arrancas entre ideas.
Te caes de vuelta, sonríes, me escuchas, no juegas, te vas.
Te creo y vuelves. Te vas, dudas y arrancas, decides estar.
Me miras, yo corro, conectas, tiemblo, tú temes en la oscuridad.
Me caigo, no sano, vuelvo a volar.
Te encuentro, tú escapas, me quieres matar.
Caminas, no piensas, vuelves tenaz.
Lo veo, no corro, no piensas más.
Me escapo, te entiendo, no quiero estar.
No hay sintonía si no puedes volar.
(Imagen por Pancha Cavada)
No creo, en nada
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|
Mira a su derecha y dice: No creo. Entonces esa sensación que se ubica entre el desierto y la montaña, comienza a caer por sus rodillas. Parece que las cosquillas no eran suficientes para que entendiera que existe una película que se proyecta en sus parpados cerrados, de esas que cuando te das cuenta, ya no están, ni las recuerdas. Entonces, las manos tiemblan, el corazón comienza a bailar con un ritmo, de esos que crees sólo existen en la infancia. Los pies se deshinchan y la lengua se alarga. Pensó que todo era un sueño, pero vio como sus uñas rojas, se volvían blancas. “Un espejo”, grita. Y ahí está, como siempre, nada nuevo, ni en el codo. Con una actitud juguetona, hecha un vistazo de nuevo, y se encontró con la sorpresa de ver sus mejillas enrojecidas luego de que él tocara la puerta. No hay más acciones, se vuelve ridícula la idea de girar la manilla. Y ahí está desvaneciéndose en la mala redacción de sus pensamientos. No hubo rose, ni dialogo. Esas cosas no existen, no vale la pena ni pensarlo.
Olvídalo, sólo espera la botella con el mensaje: DO i t.
(Imagen por Pancha Cavada)
CADAVER ESQUISITO #1
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|

Esa tarde caminé hacia sus brazos. Todo salió mal porque tropecé y mi cara quedo en el charco de barro andino. Estaba mojado por las fuertes lluvias de los días anteriores.
Cinco, seis días con lluvia, sin parar.
Todos pensaban que no iba a quedar nada después.
Después, finalmente, la toballa, no se secaría, no acabaría, no podría. Su madre, su hermano, su hijo, jamás entendieron, jamás sintieron lo que el sintió cuando su perro corrió hacia la calle, y con una Luther al cinto, desafió a los hombres que ahí están parados.
Apuesto una pierna a que ninguno se atreve. Una pierna y mis manos. Y un ojo. Es así, la vida sigue y seguimos con ella. Eso fue lo que dijo pepe antes de dormir en el basurero por primera vez. Nunca voy a olvidarlo, era una gran persona, llena de historias y recuerdos (que en realidad, no eran suyos)
Al final, todo es mentira.
: Christian Martínez
Claudio Morales
Catalina Albert
Francisca Cavada-Ríos
Alo, realidad?
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|
Enferma presión, fue la que sintió cuando comenzó a encontrarse con el futuro reproduciéndose sobre sus parpados cerrados. La cinta parecía eterna en la oscuridad que reinaba esa noche. Intentó frenar los pensamientos, no quería conocer el porvenir, ni mucho menos esos sentimientos que sentiría.
Apretó sus ojos con tanta intensidad que, del izquierdo, callo una lágrima que reflejaba la pena, el miedo y angustia de lo que no podía entender con claridad.
Se comenzó a ver parada frente a mucha gente, leyendo un texto antiguo, de esos que guarda con mucho cariño, ese que recuerda mediante un abrazo, y que a diferencia del temor que sentía, evidenciaba serenidad.
Se vio envuelta en ese futuro que podía ser hoy, o mañana. Y qué pasaba si era hoy, en qué cambiaba si era mañana. Y aunque existía la posibilidad de que fuera en unas semanas, meses, años; su lagrima izquierda decía que era hoy, en ese momento, ¡ya!
Fue entonces cuando abrió los ojos, mientras respiraba profundo para encontrarse con un poco de calma. Se paró rápidamente, y se dirigió hacia el teléfono cercano. Entonces llamo a la realidad y entendió que debía postergar ese futuro estremecedor y prepararse para recibirlo con la entereza que se logra hallar, en algún rincón escondido entre la realización del hacer un sueño realidad.
* Sintonícese con el escrito
(Imagen por Pancha Cavada)
Mugriento.
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|
¿Será el fin de los tiempos? ¿Será que ET se volvió loco? ¿Será que las caras se nos deforman?
Realmente deberían mirarse a un espejo cada día, pero observe loco. Yo sé que la última pregunta parece la más falla’ del mate, pero no se trate de ocultar huevas. ¿Por qué cree que existen tantas cremas diferentes? ¿Realmente pensó que la publicidad mentía para vender? ¿Tan egocéntrico se ha vuelto? ¿Usted pensaba que la publicidad creaba necesidades falsas? También se lo dijeron, y lo creyó.
¿Acaso no se ha dado cuenta que su rostro estalló? ¿Seguía maquillándose para ocultarlo?
Piénsenlo una vez más antes de echarle la culpa a alguien más. Mírese en el espejo y vea el caos en el que se ha convertido. Usted necesita mucho más que pastillas para adelgazar, mucho más que cremita de caracol. Usted necesita pensar, no la siga cagando. Piense, no deje que otros decidan por usted, haga su propio camino, ¿o tiene porcina una vez más?
(Imagen por Pancha Cavada)
Lo que usted no se atrevió a preguntar o mejor dicho cataplum.
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|
Me dice que la rabia lo recorría, cada minuto, más rápido. También cuenta que jamás lo planeó, ni mucho menos que lo hizo por gusto. A veces repite palabras de dolor, de ira; a veces se sienten sus golpes en la pared acompañados del llanto inconsolable.
Cuándo era un chico de doce años jugaba todos los días a la pelota, y si llovía, aprovechaba de dominarla a un costado de la estufa.
¿Qué quieres ser cuando grande? Le preguntó Rodrigo por segunda vez.
Sus labios congelados comenzaron a dar signos de vida, su dedo índice tiritaba de forma extraña, sus ojos comenzaron a moverse de un lado a otro, y su lengua se movió para decir que nunca lo volvería a hacer.
Algunas mañanas, cuando el sol visita su ventana, busca sus pinceles y pinta algo nuevo en la pared derecha de la habitación. Hay gente que dice que esas obras podrían valer millones, otros que es un genio, y unos pocos dicen que está loco.
Yo no sé que le ven de malo al estar “loco”, para mi gusto me parece bastante interesante e incluso podría decir que me gustaría tomar su lugar por un día. Natalia dice que mis pensamientos son totalmente erróneos, que debería pensarlo nuevamente, pero imagínate como ven el mundo, claramente distinto a lo que vemos los otros. Quizás ven la realidad.
“¿Qué te gustaría comer?” Me comentó con sus ojos muy abiertos y una leve sonrisa amistosa en la cara. Antes que pudiera decir una palabra, se paro de la silla y caminó hacía el baño, cuando ya estaba ahí cerro la puerta y prendió el agua mientras gritaba frases in entendibles.
¡Nunca quise, ustedes saben eso!
“No me veo las manos Ignacio” comenté mientras mi cuerpo se desvanecía, sobre la banca del parque, al ritmo de Weird Fishes/Arpeggi.
(Imagen por Pancha Cavada)
¿Esto es culpa de Piñera?
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|

Porky: “Yo no tengo la culpa”
El famoso personaje de Looney Toons, accedió a darle una entrevista exclusiva a “Estamos en sintonía”, donde habló de su nueva vida: su abuso de drogas y del mal trato de la gente tras el boom de la “gripe porcina”.
Todo embarrado, con ojeras y acostado sobre un cartón mojado, fue encontrado Porky, el inolvidable personaje de los Looney Toons, en un criadero abandonado en las afueras de la ciudad de México. “No es mi culpa que la gente sea cerda” comentó el puerco desde D.F.
Luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió subir el nivel de alerta, por la “Gripe porcina”, de tres a cuatro, el criadero de cerdos “donde la pierna es la reina”, lugar donde vivía Porky, cerró sus puertas y deshabitó el lugar.
Tras este incidente, el personaje de caricaturas se vio obligado a sobrevivir en las afueras del recinto, comiendo lo que estuviera a su alcance y durmiendo bajo la calurosa lluvia de verano.
En su primer día de abandono, Porky se dio el tiempo de conocer los alrededores del criadero para encontrar alguna chacra de donde sacar verduras, pero halló una gran plantación de marihuana, “Yo no quise hacerlo pero los dolores de espalda por dormir en el suelo, me estaban matando”, dijo con los ojos llorosos.
“Una cosa me llevo a la otra y terminé consumiendo cocaína” declaró. El personaje de caricaturas infantiles, termino sumergido en graves problemas de drogadicción que lo llevaron a internarse en una clínica de rehabilitación, donde a pasado los últimos días. Desde ahí nos da las gracias y se despide diciendo: “Esto es to, esto to, esto es todo amigos”.
: Sra., Sr., no se cuide más de la cuenta, no le tema a la “Fiebre porcina”, hace bastante tiempo que en el mundo la gente se convierte en cerdos. Esto no es nada nuevo, pero mientras sigue en transcurso la Apocalipsis, aproveche de vivir lo más que pueda como una persona que razona, no se deje contagiar la idiotez, y siga pensando lo que más pueda.
.
Sólo uno más (...)
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|

Apúrate que se acaba el tiempo.
Llevo alrededor de siete luckys y tu no llegas, la peor parte es que son corrientes ¿No vez la gravedad del asunto?
Yo sé, es más, lo tengo mucho más que claro. Llegaras cuando el reloj deje de correr. Por favor, dime si no digo la verdad.
A ti no te hace falta ni un empujón, ni palabras de aliento, ni siquiera un ron, te hace falta existir. Deberías pensarlo bien, y tomar una decisión, porque a la que imaginas sentada esperando tu llegada, en verdad está esperando a otra persona que siempre llega a la hora.
PD: No lo piense más y compre sus Lucky Strike, la muerte del momento.
.
Guía para escribirte un cuento.
babeado por
Francisca Cavada - Ríos
|

Intentaré descubrir tu comienzo perfecto.
Encontraré el complemento de tu sonrisa encogida, de tu mirada profunda.
Buscaré en tus manos el detalle de tus pensamientos.
Verificaré cada paso en tu andar pausado, en tu caminar incompleto.
Describiré las formas de tu mirada concentrada en la mía.
Cuando sienta que acaban tus sonrisas, estaré cerca... Estaré cerca para terminar el día, para poder comenzar de nuevo, estaré para así toparme con tus últimos pasos indecisos, y definir tu inesperado final inconcreto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
